miércoles, 29 de junio de 2011


Y lo único que quiero es llorar. Lanzo este grito de auxilio con la esperanza de que alguien me comprenda. Mis amigas lo hacen, lo intentan, pero cada una somos un mundo y, por mucho que intentamos entendernos, nunca podremos hacerlo al 100%.
Ha vuelto a pasar. Soy masoquista, lo tengo claro. No he podido y me he derrumbado aunque aún tengo la esperanza de que no se hayan dado cuenta. Necesitaba huir, salir de allí, dejar de ver esa imagen y volver a mi mundo.
Se les ve tan bien que a veces me pregunto si yo habré significado algo en su vida o si simplemente fui un puro trámite entre ella y él. Estaban allí sentados en ese bordillo, a lo suyo, mientras yo los miraba intentado encontrar respuestas. No sé muy bien que clase de respuestas pero, supongo, que alguna que intentase despejar mi mente.
Siempre tuve claro que el valor de las cosas depende de cada persona. Unas podemos darle gran valor a algo insignificante para otras. A si que yo me pregunto, ciento de miles de veces, si debería haber tasado algo a un nivel tan alto no teniendo dicho valor. Supongo que me gusta darle más valor a cosas que quizás no lo tuviesen y ahora, eso, me pasa factura.