miércoles, 9 de marzo de 2011

Solo deseas admirar su belleza, esperas horas, días, hasta semanas solo para volver a ver su mirada. te pones nervioso de hablarle, y te dan escalofríos cuando estas cerca de su persona. tiemblas al pensar que se le pasan cosas malas por su cabeza sobre ti, y te alegras al creer que le pasan cosas buenas por su cabeza sobre ti. Por cada acción que hagas siempre esperas un reconocimiento, ya sea su sonrisa o un gesto con su mano, y te amargas cuando ello no sucede. Te imaginas tu estomago lleno de mariposas al sentir estas sensaciones, te duele el pecho al acordarte de su mirada eterna de belleza y reconoces que es algo simple pero maravilloso; pero tu memoria para de pronto y tu mirada vuelve donde estaba perdida, volviendo a te presente y dejando tu ilusión.